

Existen múltiples mitos sobre la salud bucodental durante el embarazo y las visitas al dentista durante la gestación. ¿Nunca has escuchado eso de que “cada embarazo, un diente”, “no se puede ir al dentista durante el embarazo”, “mis dientes eran perfectos pero en el embarazo se me picaron todos” o “el bebé toma el calcio de los dientes de la madre”? ¡Nada más lejos de la realidad! Todas son afirmaciones falsas. Cada embarazo no tiene que suponer un problema para la salud bucodental si se adoptan las precauciones adecuadas y se acude regularmente al odontólógo; y el feto no toma el calcio de los dientes de la madre, sino de sus huesos y de la dieta.
Desde la Sociedad Española de Odontopediatría, de la que es miembro nuestra directora, la doctora Lucía Diéguez, la embarazada puede recibir el tratamiento dental que precise, teniendo especial cuidado durante el primer y el tercer trimestres. Durante los tres primeros meses de gestación su
Con respecto al último trimestre del embarazo el principal inconveniente es lo molesto que puede resultar estar en el sillón del dentista durante un buen rato y por ello se trata de evitar consultas largas.
Un aspecto con el que sí hay que tener cuidado con el uso del óxido nitroso durante el primer y tercer trimestres. Su uso podría estimular la musculatura uterina y favorecer la aparición de abortos espontáneos, durante el primer trimestre, y la aparición de contracciones con riesgo de parto prematuro durante el tercero.
Otro de los puntos sobre los que hay falsas creencias populares son las radiografías. Hay que tener en cuenta que la cantidad de radiación que se emite es muy pequeña, que el haz de rayos no va dirigido hacia el abdomen y que se usan delantales de plomo que cubren la barriga para proteger al bebé.
El embarazo es una etapa que conlleva una serie de cambios hormonales y de hábitos que pueden afectar negativamente a la salud bucal de la madre y al correcto desarrollo del feto, por lo que lo mejor es la prevención.